aunque no me había dado cuenta.
Yo era un risueño chiquillo explorando
los límites de la vida,
los pulsos del corazón,
los horizontes abiertos a mis ojos.
Llegaste con tu pelo negro y liso
danzante entre el yin y el yang
como una mariposa que juega
a que el viento le acaricie las alas.
Te esperaba cada tarde
al salir de la escuela
para verte camino de tu casa
a la hora de la merienda.
No me atreví...
30 años después...
He vuelto a encontrarte,
o
simplemente,
te he encontrado, única e irrepetible.
Buscándome te he encontrado.
Es cada fugaz encuentro contigo
una palmera de fuegos artificiales.
(La fiesta será luminosa.)
El deseo es conocerte,
el deseo es conocerme.
El sencillo y feliz ahora es haberte encontrado.
El feliz y sencillo deseo ahora es agradecerte
lo que desee el Universo que deseemos.
No hay más, no hay poco: felicidad y agradecimiento.
Feliz día.
Jose

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